Redacción BBC Mundo
El asesinato de dos estudiantes franceses en el sureste de Londres ha reavivado el debate sobre el aumento de ataques con cuchillos en la capital británica.
Los cuerpos de Laurent Bonomo y Gabriel Ferez, ambos de 23 años, fueron hallados el pasado domingo en un apartamento del barrio de New Cross.
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Mientras las autoridades intentan esclarecer el caso y las fotos de la víctimas aparecen en la portada de muchos diarios británicos, se anunció que también en el sureste de Londres, un joven de 16 años murió acuchillado este jueves.
Se trata del decimoctavo adolescente que pierde la vida este año en la ciudad víctima de un arma blanca.
El alcalde de Londres, Boris Johnson, y el jefe de la Policía Metropolitana, Ian Blair, se comprometieron a enfrentar más decididamente el problema.
Y a nivel nacional el gobierno nacional ha lanzado diversas iniciativas y campañas para disuadir a los jóvenes de portar armas.
"Miedo y respeto"
Citando cifras, la oposición conservadora señaló que el ingreso de personas a los hospitales con heridas de cuchillos aumentó un 88% de 95 entre 2002/3 hasta 179 entre 2006/7.
Aunque en comparación con otras grandes ciudades internacionales el número no es especialmente llamativo, lo cierto es que la situación está despertado temores entre la población.
El editor de temas nacionales de la BBC, Mark Easton, señala que las peleas con cuchillo parecen ser un problema creciente y particular de Londres, relacionado especialmente con los enfrentamientos entre pandillas.
En ese sentido, el criminólogo Kevin Stenson, investigador de la Universidad de Middlesex, indica que los políticos deben hacer más esfuerzos para intentar resolver los problemas que afectan a los menores de 16 años en la capital.
"Ellos son los que tienen miedo de ser atacados con cuchillos y los llevan por miedo y para inspirar respeto", señaló Stenson.
Por su parte Ife Igunnubole, quien está a cargo de proyectos para jóvenes en Hackney, en el este de Londres, apunta que tanto los cuchillos como las armas de fuego le dan un sentimiento de poder a muchachos que se sienten desprotegidos.
"Hay un nivel de desesperación en las calles, ocasionado por la pobreza, que está creando una cultura de miedo".
(BBC)
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